Estos son los motivos que llevaron a este par de ambientólogos a decidirse por los huertos urbanos como forma de vida. Y es que creémos que los huertos urbanos son una manera revolucionaria y sostenible de relacionarse con la comida. Estos son todos los beneficios que les  hemos encontrado ¡pero seguramente que tú le encuentras alguno más!

Ciudades más verdes

Según la OMS, para 2025, más de la mitad de la población del mundo en desarrollo -3500 millones de personas- será urbana. La agricultura urbana contribuye a crear ciudades más verdes, más capaces de afrontar los desafíos sociales y ambientales, ayuda en la mejora de espacios públicos, en la reducción del efecto isla de calor y de la contaminación, mejora la gestión de los residuos, crea empleos y un tejido social alrededor de ellos. Por no hablar, de que abastecen de comida local y de calidad a la población.

Ayuda a educar en sostenibilidad

Estudios aseguran que los niños que participan en actividades al aire libre y relacionadas con la naturaleza, especialmente la jardinería y/o agricultura, presentan ciertas características diferentes a la media. Estos niños desarrollan un mayor sentido de la responsabilidad, tienen una mejor nutrición, demuestran mayor interés para el aprendizaje y asumen actitudes más responsables con el medio ambiente.

Le devuelve el valor que se merece a la figura del agricultor en nuestra sociedad

La agricultura moderna se caracteriza por una búsqueda del aumento de la productividad y de los rendimientos, lo que supone una necesidad cada vez mayor de inversiones de capital y una disminución drástica de la población activa agraria, perdiéndose toda dimensión cultural y social de la agricultura.

La educación y concienciación provocada por la agricultura urbana le devuelve el valor perdido al agricultor, su importancia en el desarrollo social y económico de toda comunidad, favoreciendo una corriente que promueve una agricultura más sostenible y justa.

Reduces tu huella de carbono

El transporte de la comida desde miles de kilómetros hasta nuestros platos es una realidad creciente, en la cual se emite una gran cantidad de gases de efecto invernadero. Teniendo un huerto urbano reducimos estas emisiones, ya que una parte de los productos que consumimos vendrán directamente de nuestro jardín, terraza, balcón o ventana.

Reduce el uso de pesticidas y herbicidas

El uso de plaguicidas y herbicidas se ha incrementado considerablemente a lo largo de los últimos 35 años en la agricultura industrial, provocando la contaminación de acuíferos y de los suelos alrededor del mundo. La agricultura urbana no sólo suele realizarse de forma ecológica, disminuyendo así de forma global el uso de pesticidas y herbicidas, si no que ayuda a reducir esta intensificación agrícola, fomentando la puesta en práctica de técnicas más respetuosas con el medio ambiente.

Te reconecta con la naturaleza

La vida moderna nos ha desconectado de ciertos ciclos naturales, como las estacionalidad de los productos que consumimos o los ciclos de materia y energía de los cuales dependemos. Estos ciclos han formado parte de nuestra historia y evolución como seres vivos, hemos dependido de ellos para sobrevivir. Y, según ciertos estudios, el hecho de vivir tan desconectados puede llegar a afectar a nuestro desarrollo cognitivo y emocional. No hay nada como un huerto para reconectar con esa parte que hemos perdido: las estaciones, el ciclo de agua y el ciclo de nutrientes, todo ello resulta más palpable, aunque sea en las pequeñas dimensiones de nuestro balcón.

Contribuir a la soberanía alimentaria

La producción localizada de alimentos en áreas urbanas y peri-urbanas crea economías locales fuertes al crear puestos de trabajo. Un informe reciente de la FAO destaca “como esta actividad es decisiva para la seguridad alimentaria y nutricional de los sectores pobres de la población urbana de la región, que suministra a numerosos habitantes de las ciudades alimentos locales frescos de elevado valor, genera ingresos y empleo, crea franjas verdes que mejoran la calidad de la vida urbana y estimula el desarrollo económico local.”

Ayuda a la conservación de la biodiversidad

Los cambios estructurales que crean los huertos urbanos son tan complejos que, además de producir alimentos, cumplen funciones de autorregulación ecológica al interconectarse con las áreas verdes compuestas por césped, árboles y otros tipos de plantas que forman parte de las avenidas y parques, contribuyendo al enriquecimiento y conservación de la biodiversidad en la ciudad.

Tiene efectos positivos sobre la salud

Mejoras tu nutrición

Cultivar tu propia comida impacta positivamente en tu dieta: consumes más variedades de frutas y verduras y de mejor calidad, aprendes a identificar variedades, a cocinar de diferentes formas y a comer más variado, ayundado así a mejorar tus conocimientos en cocina y nutrición.

Alivio del estrés

Trabajar con plantas y en el exterior ayuda a reducir los niveles de ansiedad y estrés. Además, el ligero ejercicio y la exposición al sol ayuda a reducir la presión alta y los niveles de colesterol, como cualquier otro ejercicio, sí, pero este te da tomates.

¿Y tú, te apuntas a la revolución verde?